Desde adentro


Si vieras esto...
Tres títulos, más uno que acabo de agregar, un párrafo larguísimo que se supone debe dar inicio a esta historia, y diecisiete frases que representan cosas que tengo que contarte en el correr de la misma.


Inside Llewyn Davis es la última película de los hermanos Coen, cuenta la historia de este señor Llewyn Davis, un músico de folk que se enfrenta al cruel destino de tocar una música a la que nadie parece querer escuchar, al menos no como él quisiera. Es una película linda a pesar de que el mundo sea cruel con Llewyn.
Como la mayoría de los Coen que he visto, termina rara, no mal, pero te deja con ganas de saber un poco más. Pero no nos detengamos en esto, lo de Llewyn Davis venía por lo de Inside... -que para nuestro mercado tradujeron como A propósito de...- y solo nos es práctico para decidir la cuestión del título del presente. La película -si es que tenés tiempo para películas, cosa que dudo- la recomiendo pero no sin antes advertir que no es ni lo mejor de los Coen, ni lo mejor que he visto en los últimos días, aún así vale la pena.


Murguía

Cuando me dijiste que estabas en el País Vasco yo enseguida pensé en Julián Murguía.
Eso que pasa con la literatura, con el cine y a veces con la música de sentir que estás conociendo un lugar a través de los sentimientos de otro.
Margarita era suscriptora de Banda Oriental, entonces el apartamento estaba lleno de libros de Banda. Yo miraba el título y el autor y si algo me interesaba me lo llevaba para el cuarto. Un día me lo lleve a Murguía, un libro que se llamaba "Cuentos de las dos orillas", un libro que ahora recuerdo se lo presté a la abuela Mercedes, un libro que seguramente no ha leído todavía. Debería leérselo y después llevármelo.
Hay un cuento en particular, ahora no recuerdo el título, que cuenta la historia de un botija que, como Murguía, vive en Cerro Largo, en Cañada de los Burros. Viven muchos vascos por ahí, una pequeña comunidad dedicada al trabajo de la tierra. Nuestro personaje termina huyendo a la tierra de sus abuelos pero cuando llega no es bien recibido. Recuerdo un enfrentamiento con la policía española o algo por el estilo. Pero más allá de eso lo que me quedó es esa sensación del tipo, de no poder sentirse en casa en ningún lugar. A pesar de como lo cuento te prometo que es una historia linda, de esas que te hacen llorar.

Y yo lo que quiero es contarte sobre mi País Vasco, de como lo conozco yo. Entonces está Murguía y está Darío y están mis vascos también.

Darío

A Darío lo conocí el año que me vine a Montevideo. Era compañero de clase de Lula en el IPA. Tenía, tiene todavía, un blog donde escribe poemas y cuentos, algunos con un humor particular que a mi me gusta mucho. Su dirección de correo electrónico era -porque asumo ahora ya debe tener una más seria, y seguro, si es inteligente como yo creo se cambió a gmail- vascoenojado@hotmail.com. Hace un tiempo publicó un libro de cuentos titulado "Ábacos", yo se lo compré dos veces y las dos veces le pedí que me lo dedicara. No supe explicarle porqué le pedía que me dedicara el segundo, pero la verdad es que no sé dónde está el primero y es probable que lo haya perdido. En la última dedicatoria puso: "Para el Pereira más Pereira que conozco, cosa que no es poca". Dos por tres chateamos y cuando nos saludamos el dice "agur" en lugar de "chau".

Mis vascos

Mi abuelo por parte de madre es conocido en Paysandú como el Dr. Stagno, pero su nombre completo es Carlos María Stagno Oholeguy, hijo de Agustín Stagno y Margarita Oholeguy.
No sé casi nada de los padres de mi abuelo. Sé que Agustín tenía una mueblería, sé que murió joven igual que su esposa. De la abuela Margarita no sé nada, solo el apellido y por una cuestión meramente lógica. 
Pero podemos descontar que la abuela era vasca, hija o nieta de vascos sin duda. El abuelo Carlos seguramente algo de los vascos también heredó. 
Busco algo sobre los Oholeguy de Uruguay y sin querer termino cayendo en una página de Flores. Me encuentro con una lista de dichos populares del departamento: "Más grande que el poncho de Oholeguy"
¿En serio dicen eso allá? Grande Don Oholeguy... 
El abuelo Severino  cuenta que su abuelo medía más dos metros también. Cuenta que cruzaba el río cargando su esposa en la espalda, que era descendiente de indios y que había peleado en la guerra. El abuelo Severino tiene un millón de historias que le contaría a mis hijos. Tengo que escribirle al abuelo, debería pedirle que me escriba las historias, filmarlo contándolas, porque nadie las cuenta como él.
Pero el abuelo no es vasco, la que dice que es nieta de vascos es la abuela, María Mercedes Machín Huarte. ¡Por eso fue que yo le presté el libro de Murguía! Ahora me acuerdo de todo.
La abuela dice que es vasca y que por eso tiene ese carácter. Todos sabemos que es una excusa pero se lo perdonamos. La abuela Mercedes ama las plantas. Con ella aprendí lo poco que sé de botánica. Cuando era chico pasaba los veranos con ellos, a veces de vacaciones por la costa, a veces en la chacra. Los almuerzos en la chacra eran mortales y yo no sabía parar de comer, así que después del postre la abuela me hacía dar unas vueltas a la mesa para ayudar a la digestión. 
Y aunque no sea vasca voy a hablar de la abuela Olga. Si hubieran revistas gastronómicas realmente serias, mi abuela figuraría desde hace décadas como la mejor cocinera del mundo, pero no las hay. La abuela es experta en dulces, hace el mejor dulce de leche del planeta y un dulce de membrillo que te morís. Un día tendría que pedirle las recetas. Tengo que hacer muchas cosas.

Y esto se va terminando por acá... De hecho se terminó.
Hasta la próxima entrega. ¡Felíz día!