Devuélvannos las estrellas fugaces
Empieza un 7 de enero del año 1986. Puede que haya empezado antes, no descarto la posibilidad de vidas anteriores, reencarnación, etc. Pero la historia del título comienza hace un rato cuando estaba en la azotea intentando ver las Líridas.
Pablo camina por la azotea, hace rato que se quiere ir pero yo no lo dejo. Trato de encontrar un punto en el norte pero el edificio de enfrente tapa absolutamente todo. Al noreste queda un pedacito de cielo, pero estoy lejísimo del horizonte. Termino por darme por vencido, hoy no voy a ver una estrella fugaz.
Pienso que si viviera en el campo o al menos en un lugar desprovisto de edificios podría haber visto las Líridas. Decido elaborar una lista.
Razones para vivir en el campo.
1. Es más probable ver estrellas fugaces.
2. ...
Termino por decidir que de momento no se me ocurren otras razones para vivir en el campo. A pesar de ello no descarto la posibilidad de hacerlo en algún momento. A vivir en el campo me refiero, la lista por lo contrario he decidido dejarla inconclusa.
Hay una cuestión con las estrellas fugaces que me complica: no se me ocurren deseos cuando las veo. Soy incapaz de realizar las dos acciones al mismo tiempo, si estoy viendo una estrella fugaz no puedo pensar en un deseo. Digo, no es una cosa que me quite el sueño, después de que pasan se me ocurren una cantidad. Supongo que deben existir seres en este universo que guardan un deseo de reserva para pedir en caso de cruzarse con alguna estrella fugaz, debe haber quienes se preparan para eventos como las Líridas, quienes investigan sobre donde y cuando se verán mejor y llevan consigo una lista de deseos para pedir mientras contemplan el espectáculo, yo no podría. Pero eso no les da derecho a poner un edificio justo al norte de la azotea. No es justo. Devuélvannos las estrellas fugaces, digo mirando una luna rara de bordes brillantes. Y ahí me acuerdo del Chino Machín.
"Devuelvan el futuro a los soñadores" es el primer y único disco de Desolángeles. José "Chino" Machín es el autor de todos los temas del disco. Cuando yo lo conocí no tenía ni idea de esto. El Chino vivía en la calle, casi siempre andaba por 18 de julio a la altura de Independencia, sentado contra la pared de alguna casa, todo sucio, vestido de negro, o tal vez el negro fuera por la mugre, el pelo rastoso, la barba larguísima, las uñas también. Todo el tiempo estaba escribiendo o dibujando mientras fumaba. En Paysandú todos saben quien es el Chino Machín. Saben que es ese que vivía en la calle todo mugriento siempre escribiendo o dibujando mientras fumaba. Pero no muchos saben como era el Chino antes de vivir en la calle.
En un momento lo internaron en el hospital y ya no se lo vio más. Se empezaron a contar historias. Decían que había sido músico, que tenía discos grabados, que estuvo un tiempo viviendo en Buenos Aires y que llegó a tocar con Charly. El Chino se fue recuperando, le dieron una mano y dejó de ser el tipo de la calle, volvió a hacer música, consiguió lugar donde vivir, reeditaron "Devuelvan el futuro a los soñadores" y hace un rato me enteré que hasta hicieron un documental sobre su vida.
