Sobre la explotación del hombre por el hombre y otras cuestiones inherentes a la destrucción del universo.
De porqué los niños africanos tienen panzas hinchaditas a pesar del hambre.
Me levanto quemado, de golpe, con cara de "los voy a cagar a trompadas"
Es una imagen, en realidad estoy descansado, me siento fuerte y no tengo ganas de estar alunado, hicieron bien en levantarme, erraron el método, pero hicieron bien.
Habiendo ahuyentado a los imbéciles vuelvo a recostarme. No tiene sentido seguir durmiendo me digo. Escucho la voz de Gonzálo ahora, voy hasta el baño. Él y Santiago con llaves y pinzas intentan arreglar la canilla del lavatorio. Anoche en algún momento y por razones desconocidas nos quedamos sin agua.
Ahora el problema es que no deja de gotear. No pueden sacar la canilla, están errando el mecanismo. Con un dejo de soberbia les muestro como se hace. Cuerito cambiado, problema resuelto.
Tengo que afeitarme la cabeza, terminar de afeitarme. No puedo andar así. No es por mi, o si, pero en este caso no es solo por mi. Al lugar donde voy es mejor no llamar mucho la atención, por lo menos no de esta manera.
Hago espuma con la barra de jabón, dejo correr el agua caliente y empiezo a terminar de afeitarme el marote. Anoche en algún momento empecé esto que ahora termino. No sé si fue idea mía o de Lula, lo cierto es que terminamos encerrados en el baño afeitándome la cabeza; Padre Cacho no merecía menos.
Pero ahora hay que terminar el trabajo y mientras lo hago, mientras paso una y otra vez la hoja sobre el cráneo brillante, pienso. Pienso en la noche de ayer, en cómo terminé yéndome a acostar demasiado temprano quizás, en el momento justo talvez. Hago un racconto mental de los hechos.
Pienso en la diferencia entre yo y el resto, los que siguieron y siguieron y yo que abandoné.
Me acuerdo de haber ido a comer a Il mondo della pizza. Solo, a las 2 de la mañana, después del show. Dos chopps, una muzza con panceta, un pancho innecesario y un intento frustrado de massini para el postre. Antes de separarme definitivamente del grupo que salió a comprar cerveza el Coco me grita, hace señas y me vuelve a decir lo mismo en otras palabras: Tiene merca y si quiero me da, ya me ofreció en la cocina y en el pasillo.
(Reflexiones sobre el monstruo)
Cuando el monstruo aparece todos quieren formar parte, alimentarlo; pero el monstruo poco tiene que ver con eso. Creer que el monstruo se alimenta de drogas que lo potencian es negar la naturaleza misma del monstruo. No es el único que quiere alimentarlo, otros lo intentaron antes. Sin siquiera dudarlo he denegado las invitaciones. Unos van hacia la derecha, yo encaro a la izquierda doy la vuelta manzana pensando en donde puedo comer algo a las 2 de la mañana sin terminar en el carrito, Il mondo della pizza.
Pido el diario, arranco por el deportivo. Nada importante. El suplemento ciudades no debería llamarse así, apenas hay una noticia sobre Rivera y otra que no recuerdo sobre otro lugar del interior. Ojeo la sección principal, nada interesante. Unos tipos en la mesa de adelante hablan de mujeres, escucho en silencio sin prestarles demasiada atención. Me miró en el espejo, soy un desastre. Tengo la mitad de la cabeza afeitada y maquillaje borroneado en toda la cara, líneas negras y manchas rojas de labial.